Pide Iglesia a católicos encontrarse con Cristo y aceptarlo en su vida

La resurrección no es una reminiscencia ni una idea abstracta sino un hecho que verdaderamente sucedió e implica que Jesús fue restituido a una vida nueva a la plena inmortalidad de Dios, afirmó el Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera.

Al ofrecer la homilía con motivo del Domingo de Resurrección en la Catedral Metropolitana, el jerarca católico explicó que la resurrección no es una vuelta a la vida “como con una necesaria segunda muerte, como sucedió con Lázaro”.

“La resurrección tampoco es una reencarnación como creen algunas religiones orientales. Tampoco es el simple recuerdo de Jesús y su enseñanza, ni mucho menos una simple energía”, agregó.

El cardenal explicó que la resurrección indica el hecho de que Jesús fue restituido con su humanidad, “era él mismo, fue restituido a una vida nueva. A la vida gloriosa, a la plena inmortalidad de Dios”.

Es por ese motivo que su cuerpo resucitado mantuvo su identidad y su realidad humana, pero fue capacitado para vivir eternamente al transfigurarse de un cuerpo débil, enfermizo y mortal a uno fuerte, resistente e inmortal.

Agregó que fue el reencuentro de Jesús resucitado con sus apóstoles lo que reavivó su fe en la resurrección y no al contrario. De ahí que pasaran de estar llenos de miedo y dudosos tras su muerte a volverse fuertes y combativos para predicar con valor que Jesús había resucitado.

El cardenal aseveró que de la misma manera que la antigua comunidad aceptó como un hecho verdadero la resurrección de Cristo, así debe ser en la actualidad.

“Así deberíamos acercarnos a Cristo los hombres y mujeres de nuestro tiempo, no para teorizar sobre él, ni para observarlo como espectadores neutros, sino para encontrarnos con él y aceptarlos en las propias circunstancias de la vida en nuestros compromisos familiares y profesionales, en nuestros proyectos y en nuestras dudas y debilidades”.

De tal encuentro y aceptación, si sabemos dialogar con él y abrimos nuestro corazón a la escucha de la palabra Dios saldremos ciertamente transformados, concluyó.